LES MOTS PROPRES
LUGAR. Los no lugares no existen. Hay parcelas, habitaciones, territorios, lugares pero también los terrenos, los sitios, las extensiones, les plazas, los espacios, y lo que yo prefiero, los campos verdes y los desiertos de arena.
MARIA. Esta mujer llora su hijo, pero está para siempre al lado de los vivos. Nuestros seres cercanos se van y hay que vivir.
MONTAÑA. La montaña descansa sobre el suelo. De todas las manos de los mineros, la montaña nació del subsuelo.
NANTES. Cuando vuelvo a Nantes, contemplo el Loira y me siento bien al borde del mundo.
NIEVE. Bajo las carreteras y las ceras, bajo las ruedas y los zapatos, la nieve está sucia.
NORTE. Por amor a la cerveza y al ladrillo.
PAISAJE. A pié, a la vista, de cerca, de lejos, vivo el paisaje.
PALABRAS. Nombrar para delimitar mejor mi territorio, mis campos de la cotidianeidad donde “les Mots Propres” (las Palabras Limpias), como utensilios, se definen al uso y se modifican con la edad. Las palabras propias y a menudo las manos sucias para estar consigo mismo, lejos de los suelos abandonados.
PARQUET. Encerado y abrillantado, el parquet es el espejo de la casa.
PIES La tierra está a veces firme, quemada, mezclada con el cielo o prometida. Está sobretodo aquí, bajo nuestros pies, Santa y a proteger.
ROUBAIX. Muros de ladrillos para las casas y las fábricas. Muros de ladrillos para vivir y trabajar.
SEÚL. Un río, unas montañas. Unos edificios y unas pequeñas casas de madera. Unas iglesias, unos templos y unas pantallas gigantes. Coches y más coches, Seúl contaminada. Y Neones, neones, neones, Seúl iluminada.
SIESTA. La comida ha terminado, no es la hora de trabajar.
SÍSIFO. Cuando yo sea mayor, ayudaré a Sísifo a descansar.
SOBRESUELOS. Los suelos no son siempre bellos, entonces imagino sobresuelos.
SOLAR. Al pie de la vieja ciudad de Lublin y a orillas del cementerio católico, dos grandes extensiones, entre espacio de paso y espacio cercado. Dos solares. El viejo barrio judío, desaparecido. El gran cementerio judío, desaparecido.